Nuevo sitio Salida de Gran Bretaña de la UE 6 Julio 2016

El Brexit en el marco de una nueva tormenta global

Una histórica decisión tomaron los británicos y británicas al decidir el Brexit. Los discursos de campaña estuvieron hegemonizados por el miedo a la inmigración y por la supuesta carga económica que genera para Gran Bretaña la Unión Europea. A partir de la ajustada victoria en el referéndum por 51,9% contra un 48,1% de los votos para salir de la UE, sin duda, se generarán una serie de fenómenos a corto y mediano plazo que plantean diversos interrogantes.

Edición N° 15

A Vencer (julio-2016)

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Salida de Gran Bretaña de la UE | El Brexit en el marco de una nueva tormenta global

El Referéndum y el nuevo escenario político

El índice de participación en el referéndum del 24 de junio fue del 72% y superó el de las últimas elecciones generales de mayo de 2015 (67%). En ese entonces, el primer ministro David Cameron obtuvo la victoria, en parte, prometiendo convocar a un referéndum sobre la pertenencia a la UE. Esta maniobra le permitió debilitar el apoyo electoral del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP).

Con la concreción del referéndum y el triunfo del Brexit, Cameron rápidamente salió a anunciar que se iba en octubre, con el argumento que "el país necesita un liderazgo fuerte" que él no está en condiciones de proporcionar. Quienquiera que sea su sucesor, heredará un gobierno profundamente dividido y se abrirá la posibilidad de nuevas elecciones. El Partido Conservador al que pertenece Cameron se encuentra atravesado por una importante división interna. Un sector considera que su base social se sintió atraída por el programa del UKIP, un partido populista de derecha, reaccionario, racista, agresivo contra los y las musulmanes y la gente en busca de refugio.

El campo de fuerzas políticas se completa con el fracaso de los laboristas en movilizar parte de lo que queda de su electorado tradicional y con la "izquierda radical", claramente marginal, que se dividió entre la posición de permanecer en la UE o un Brexit (salida) de izquierda.

Si bien el referéndum no es vinculante, Bruselas (Comisión, Consejo Europeo y Eurocámara) quiere activar el artículo 50 de los Tratados Europeos para realizar el divorcio cuanto antes y reducir la incertidumbre. Más allá de eso, se abre un período de dos años de negociaciones.

Nubarrones en el horizonte

Muy probablemente, el 24 Junio será recordado como el inicio de un proceso de desintegración política que modificará el mapa de Europa, dado que se trata del mayor revés que ha sufrido la UE. También puede representar el inicio del cambio de las propias fronteras y vínculos del viejo Imperio británico. Como consecuencia de los resultados, la ministra escocesa Nicola Sturgeon planteó la posibilidad de un nuevo referéndum para decidir la independencia en Escocia; mientras que en Irlanda del Norte se podría asistir a nuevos intentos para alcanzar la reunificación. En ambos países, la posición de permanecer en la UE triunfó.

Otro de las consecuencias de esta histórica decisión es que profundizará el estancamiento y la prolongada crisis que hoy sufre la economía británica y europea. Y lo más preocupante es que supone un hito fundamental para el resurgimiento de remotos, reaccionarios y orgullosos sentimientos nacionalistas y xenófobos que han mostrado su actualidad en Austria, Holanda, Francia y otros países de Europa del este.

La reacción de los mercados y la larga depresión

Los mercados reaccionaron con una caída de los valores y de la libra. La integración financiera entre la City londinense y los mercados europeos es estrecha, dado que el sistema bancario y financiero descansa en la capacidad de los bancos y otras instituciones de acceder a mercados con fácil acceso a liquidez. Si bien esto es cierto, también era esperable. Lo realmente grave pasa por otro lado.

La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria preveía un crecimiento del PIB del 2.4% para 2016 y 2.5% para 2017, aunque el Banco de Inglaterra planeó que sería un 2,2% y un 2,3%, respectivamente. Posteriormente, la OCDE estimó un crecimiento del 2.1% y 2%. Hoy las expectativas rondan en torno al 1%.

Si se observan los flujos comerciales, la UE mantiene un saldo positivo en la balanza comercial con el Reino Unido de 100 mil millones de euros. Si las previsiones sobre la reducción del crecimiento en el Reino Unido se cumplen, las exportaciones de la UE tenderán a reducirse, lo que profundizará el escenario de estancamiento en Europa continental. La explicación de este déficit está en la baja continua de la competitividad de la industria británica y el incremento de la importación de mercancías europeas.

"La razón principal por la que la economía del Reino Unido sufriría es porqué es débil de todos modos. El capitalismo británico se ha convertido cada vez más en una economía rentista, que obtiene su plusvalía principalmente no de la producción de cosas y servicios para vender en el país y en el extranjero, sino cada vez más de actuar como banquero e inversor y asesor de negocios para otros capitales extranjeros, quedándose con un porcentaje en forma de intereses, rentas y minutas. Eso significa que la población británica tiene que importar más y más bienes de otras partes, que tienen que ser pagados con el dinero 'ganado' por los servicios financieros y de negocios. Y, lo más importante, depende de la voluntad de los capitalistas extranjeros de invertir su dinero en los bancos e instituciones financieras en la ciudad de Londres"[1]. El interrogante que se plantea es si la inversión directa continuará después del Brexit.

La otra preocupación es que el Brexit no sólo provoque una grave recesión en la economía del Reino Unido, sino que también desencadene una nueva recesión en el resto de Europa.

Asoma una tormenta en la economía global

Más allá del Brexit, en este momento el epicentro de la crisis europea se encuentra en Francia, donde las contradicciones están todas condensadas. En un marco signado por el "estado de excepción" desde hace tiempo, el gobierno de Hollande ha profundizado su ofensiva neoliberal expresada en la "Ley El Khomri", apoyada por la cámara patronal MEDEF con la complicidad de los medios de comunicación. Esta ley ha generado una enorme reacción obrera-estudiantil con huelgas y grandes movilizaciones de masas, nueve desde que se inicio el movimiento en marzo. Sus puntos más altos se expresaron en las jornadas del 31 de marzo con 1,2 millones de estudiantes y trabajadores y trabajadoras y el 14 de junio también con más de un millón de manifestantes.

Mientras esto ocurre, se renuevan las preocupaciones porque China muestra nuevas señales de desaceleración económica, expresadas en la reciente caída del crecimiento de la inversión y en los controles del gobierno para que no estalle una burbuja de crédito.

En el caso de los Estados Unidos se está evidenciando una mayor debilidad económica: la generación de empleo se muestra débil, la FED duda sobre la conveniencia de aumentar o no su tasa de interés, los beneficios empresariales han comenzado a caer junto con la inversión y el crecimiento del PIB real no superará el 2%. Este escenario negativo viene fortaleciendo la propuesta populista de Donald Trump.

En un cuadro en el que el crecimiento económico mundial se ha reducido a su nivel más bajo desde el final de la Gran Recesión (2007-2009), esta conjunción de sucesos negativos está empujando al mundo a una nueva recesión.


[1] Michael Roberts "Brexit, China, la Fed y la recesión global"

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Marcos Muñoz
Autor

Marcos Muñoz

Profesor en Historia.