Nuevo sitio A 40 años de la desaparición de Raymundo Gleyzer 4 Junio 2016

Cine de testimonio, cine para la Revolución

"...Soy un cineasta argentino y hago films desde 1963. Todos tratan sobre la situación social y política de América Latina. Trato de demostrar que no hay más que un medio de realizar cambios estructurales en nuestro continente: la revolución socialista...."

Edición N° 14

A Vencer (junio-2016)

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A 40 años de la desaparición de Raymundo Gleyzer | Cine de testimonio, cine para la Revolución

Desde 2002, el 27 de mayo es el "día del documentalista" recordando la fecha de desaparición de Raymundo Gleyzer, en 1976. Con ese motivo, en los últimos días de mayo se realizaron varias actividades: la presentación del libro Compañero Raymundo (cuyas autoras son su viuda y compañera de militancia y filmación, Juana Sapire, y la periodista Cynthia Sabat); la entrega de los archivos de inteligencia sobre Gleyzer que la Comisión Provincial por la Memoria logró recuperar; la proyección de varias de sus películas en distintas salas (todas restauradas y digitalizadas por un proyecto de INCAA), así como del largometraje Raymundo.

¿Quién fue Raymundo?

Los genocidas clasificaron a las organizaciones guerrilleras según su proyecto político. Las/os perretistas fueron definidos como "irrecuperables", personas con las que no se podía negociar y que estaban dispuestas a asumir los riesgos de una lucha sin medias tintas. Las/os irrecuperables fueron sometidas/os a una política de exterminio físico durante la dictadura y a una de exterminio político durante la democracia. Su lugar fue el olvido, el silencio, lo innombrable. Por ello, no es casual que resulten más conocidos los cineastas de filiación peronista (Leonardo Favio, Pino Solanas, Octavio Getino) que el perretista Raymundo Gleyzer.

Luego de una fugaz participación en el PC –legado de la militancia familiar-, Raymundo se integró al Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo. Allí fue partícipe de la experiencia del FATRAC –Frente Antiimperialista de Trabajadores de la Cultura, impulsado por el PRT-ERP- y a comienzos de 1973 fue promotor del grupo "Cine de la Base". Por aquellos años, en Nuestra América se desarrollaba un intenso debate en el ámbito cultural, sacudido por la militancia revolucionaria. Las polémicas giraban en torno del sentido emancipador del arte, su vínculo con el pueblo, las condiciones de producción, etc. El Cine de la Base no fue ajeno al debate y decidió que su postulado no sería la demanda de que la gente fuera al cine, sino que, por el contrario, su tarea era llevar el cine a la base. Por ello, no sólo se ocuparon de la filmación, sino también de la reproducción de sus películas en barrios, fábricas y universidades, propiciando instancias de debate popular. Para 1974 existía "Cine de la Base" en La Plata, Bahía Blanca, Trelew, Córdoba, Rosario, Paraná, Corrientes y Chaco. Eran grupos que tenían proyectores y copias de las películas y las proyectaban en las provincias.

La obra de Raymundo es de un alto valor, no sólo por lo prolífica sino por su contundente aporte cinematográfico, cuya impronta quedó plasmada en el cine documental latinoamericano de los '60 y '70. Entre otras, dirigió: La tierra quema (1964), Ceramiqueros de Traslasierra y Pictografías del Cerro Colorado (1965), Ocurrido en Hualfín (1966), Nuestras Islas Malvinas[1] (1971), México, la revolución congelada (1971).

Raymundo innovó en la técnica cinematográfica y la conjugó con su compromiso político. Realizó un cine documental que supo ser testimonio vivo de las condiciones de vida de nuestros pueblos, a la vez que denuncia de las causas profundas de todas las injusticias: el capitalismo. En sus películas el humor se filtra en los momentos más inesperados, ridiculizando a la burocracia sindical o desentrañando cómo hace ganancias el patrón.

Este cine militante no transitaba por un camino de fama ni legalidad. Luego de filmar "La revolución congelada" –donde criticaba la traición a los ideales de la Revolución Mexicana y responsabilizaba al PRI de la masacre de Tlatelolco- la película fue prohibida en México el mismo día de su estreno, y por medio de la diplomacia también la prohibieron en Argentina[2]. Raymundo dirigió junto con Cine de la Base "Swift" (comunicado del ERP sobre las razones políticas del secuestro de Stanley Silvester), "Ni olvido, ni perdón" (sobre la Masacre de Trelew) y "Me matan si no trabajo y si trabajo me matan" (sobre la lucha de los obreros de INSUD, enfermos de saturnismo por la desidia empresarial). Todas ellas denunciaban las condiciones de vida de la clase obrera, se metían con el imperialismo, la burguesía y la burocracia sindical, defendían abiertamente el socialismo y la lucha armada. Por tanto, la situación de persecución iba en aumento, pero no fue obstáculo para que Raymundo continuara el camino del cine-testimonio.

"Los Traidores" (1973) fue su única película de ficción. Es la adaptación de La Víctima, un cuento de Proncet que recrea un hecho verídico: el auto secuestro del dirigente sindical peronista Framini para ganar unas elecciones internas. La película da cuenta del recorrido de un obrero peronista que a partir de su militancia sindical se convierte en dirigente, devenido en burócrata sindical traiciona a sus compañeros y acuerda con la patronal. El personaje central combina las figuras de Vandor, Lorenzo Miguel y Rucci: una radiografía de la burocracia sindical. El proceso previo de investigación incluyó entrevistas a obreros, empresarios y dirigentes sindicales. Abundaba el ingenio para resolver problemas sin recursos. Incluso, lograron una entrevista con Lorenzo Miguel haciéndose pasar por periodistas holandeses. Todo el rodaje se hizo en la clandestinidad. Los/as actores/actrices eran citados en esquinas y recogidos/as por autos que los llevaban a las locaciones, ignoradas por ellos/as. Luego, Raymundo consiguió enviar el crudo de filmación a EE.UU. donde un amigo se ocupaba de la postproducción que no podía realizarse en Argentina por la censura. Los envíos se hacían a través de pilotos de Aerolíneas Argentinas que sacaban el material en sus valijas, sin que pasaran por Aduana. Consultada por Izquierda Diario sobre la vigencia de Los Traidores, Juana Sapire contestó: "Cuando cambie la sociedad capitalista, explotadora del hombre por el hombre, a lo mejor Los traidores va a ser una memoria de otra época. Mientras tanto, está vigente. Si la hubiéramos hecho ahora, la haríamos igual".

A pesar de los pedidos de su mamá y de sus amigos en el exterior, Raymundo decidió no exiliarse. El 27 de mayo de 1976, a sus 35 años, fue secuestrado por un grupo de tareas y trasladado al centro clandestino El Vesubio. No han faltado "intelectuales" que describen a la militancia revolucionaria de los '70 como poseída por una loca idea de vocación heroica, violencia y muerte. También han querido presentarla como autoritaria, cegadora de las capacidades creativas de sus artistas. Estas/os intelectuales, orgánicos al sistema capitalista, no pueden entender la vitalidad que se jugaba en aquellos proyectos revolucionarios, imbuidos de amor por el pueblo y odio por las injusticias. El cine de Raymundo es testimonio de ello.

"Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán" (Raymundo Gleyzer, 1974)


[1] Fue el primer camarógrafo argentino que filmó en las Islas Malvinas.

[2] En nuestro país recién pudo verse en 1973, mientras que en el país azteca se exhibió por primera vez en 2007.

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Violeta "Tana" Ayles
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Violeta "Tana" Ayles