Nuevo sitio Despidos en el Estado 4 Junio 2016

Una tenaz resistencia, en semanas decisivas

El macrismo no cede y profundiza su ajustadora política de “modernización” del Estado. Los sectores que siguen con conflictos abiertos -Ministerios de Trabajo, Economía y Secretaría de Agricultura Familiar- sostienen una durísima lucha para lograr la reincorporación de las trabajadoras y trabajadores despedidos.

Edición N° 14

A Vencer (junio-2016)

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Despidos en el Estado  | Una tenaz resistencia, en semanas decisivas

El gobierno de Mauricio Macri avanza con sus políticas de achique del Estado, de corte empresarial y eficientista, que arrasa con puestos de trabajo y determinadas políticas públicas orientadas a sectores populares y en materia de derechos humanos en general. Los despidos masivos concretados de diciembre a marzo son el primer capítulo de una planificación patronal de largo aliento, que pronto será continuada con el retiro forzoso de trabajadores en edad jubilatoria; la reorganización restrictiva de estructuras de planta permanente; y, muy posiblemente, nuevas tandas focalizadas de cesantías hacia fin de año.

En tanto, concretado públicamente ya el acuerdo de complicidad con UPCN de Andrés Rodríguez, con quien el gobierno nacional pactó una pauta salarial en tres cuotas que anualizada es inferior al 28%, el Ministerio de Modernización macrista avanzará en la persecución sindical contra ATE, por ser el gremio que sale al cruce de esas políticas, más allá de las limitaciones y cavilaciones de sus máximas direcciones, divididas entre sectores kirchneristas y degennaristas.

Conflictos que siguen en pie

En este marco, los Ministerios de Trabajo, Economía y la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF), aparecen como los sectores en que aún se sostienen conflictos abiertos, pasado ya más de dos meses del envío de los telegramas de despidos a cientos de laburantes, momento en el cual la conflictividad tuvo su punto más alto, obviamente.

A partir de ese momento, y desde antes incluso, tuvieron lugar Asambleas masivas, paros sectoriales, movilizaciones, ruidazos, festivales masivos e incluso ocupaciones y bloqueos parciales de ingresos en los edificios centrales en Trabajo y Economía; en tanto la SAF llevó adelante dos acampes con presencia de trabajadores y trabajadoras de todo el país (uno frente a la sede porteña de Agricultura y otro en Modernización, que se extendió durante 72 horas).

La respuesta de la patronal viene siendo de una intransigencia absoluta, pese a la tenaz resistencia que se viene desplegando en estos sectores. Sin atender al reclamo de fondo de reinstalación de las y los trabajadores injustamente despedidos, los funcionarios –que reciben órdenes directas de Modernización- acceden solamente a reincorporaciones puntuales en escasísimo número, motivadas mayormente por "razones humanitarias" muy específicas o de extrema gravedad.

De más está decir, que en otros organismos donde no se pudo organizar una respuesta gremial firme, por complicidad de UPCN o inacción de ATE, los despidos masivos pasaron sin ningún tipo de dificultad, sin siquiera llegar a abrirse el conflicto.

Fuego amigo

La interna en que se encuentra sumida ATE, dividida en sus instancias de dirección entre sectores degennaristas (ATE Nacional) y kirchneristas (ATE Capital), hace más difícil aún la organización de las respuestas gremiales necesarias para enfrentar los despidos.

La imposibilidad de medidas de lucha comunes de todo el sindicato es una gravísima limitación en este escenario, que no hace más que agravar lo que desde hace muchos años viene siendo una lógica de acción basada en el impulso de medidas aisladas y esporádicas, sin expectativa de acumulación progresiva que pueda desplegarse a través de un plan de lucha.

El histórico paro y movilización del 24 de febrero a Plaza de Mayo, que actuó incluso como catalizador del descontento de otros sectores del movimiento popular que se sumaron a la medida, constituyó la primera y última acción contundente que de conjunto pudo poner en pie ATE en esta etapa.

Luego, en lugar de potenciarse el escenario de movilización abierto por esa medida, sucedió lo contrario, replegándose el conflicto hacia los sectores, lo que fragmenta y dificulta la lucha, ya que obliga a cada Junta Interna a "hacer lo que pueda" en su organismo, sin un soporte más general de acumulación de fuerzas que permita torcer el rumbo de los conflictos.

La desgastante dinámica internista de ATE contribuyó en decisiva medida a este cuadro de retroceso. Por un lado, ATE Capital que pretende poner al sindicato al servicio de la estrategia de "retorno" del kirchnerismo que se agrupa en "Unidos y Organizados"; por el otro, ATE Nacional que reúne a sectores de la conducción histórica del gremio, con Víctor De Gennaro como figura principal, de enorme gravitación en el control del aparato y los cuantiosos recursos con los que cuenta ATE.

Esta puja actúa en detrimento de la imperiosa necesidad de priorizar la unidad de acción en la lucha contra los despidos, poniendo esta cuestión urgente por encima de cualquier otra consideración. No sucedió así y si a eso le sumamos la esperable complicidad pro-patronal de UPCN, el terreno se vuelve sumamente propicio para que el macrismo pueda cumplir con mayor facilidad con sus objetivos de ajuste y persecución sindical.

Lucha y unidad para ganar

En contrapartida, sin pretender de modo ingenuo que desaparezcan las pujas y tensiones políticas que hacen a la vida de cualquier gremio (con algún nivel de democracia interna), se hace necesaria una política efectiva de unidad de acción para golpear con mayor fuerza en torno a los puntos fundamentales de los intereses que tenemos los trabajadores y trabajadoras estatales. Para esto no alcanza sólo con coordinar los sectores en lucha, sino que resulta necesario articular con amplitud para poner en pie un mayor nivel de resistencia y fortaleza a las acciones de lucha.

El Ministerio de Modernización y UPCN quieren "pasar de página" para dar por concluido el capítulo de los despidos y abocarse a otras cuestiones de la agenda que quiere imponer el macrismo para avanzar en una tercera reforma del Estado. De hecho, eso ya empezó a suceder con la convocatoria a dos comisiones paritarias en el ámbito del Ministerio de Modernización, a través de la cual la patronal habilitará las transformaciones reaccionarias que sin duda afectarán, para peor, las condiciones laborales de las y los estatales.

Iniciado ya el semestre que el macrismo promete como la panacea de recuperación económica, la pelea por la reincorporación de los compañeros y compañeras despedidos ingresa en semanas decisivas. Ante el desgaste lógico acumulado en un conflicto extendido en el tiempo, se imponen acciones centralizadas que busquen torcer el rumbo de los conflictos, para concretar las reinstalaciones que anhelan todos los compañeros y compañeras que sostienen una durísima pelea.

Necesitamos más lucha y unidad para ganar.

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Izquierda Revolucionaria
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