Nuevo sitio Editorial A Vencer, edición de junio, elaborada junto con Hombre Nuevo 4 Junio 2016

El gobierno de los CEOs

Parece mentira. Pero es cierto. Nos gobierna un presidente surgido del seno mismo del empresariado. Llegó a la Casa Rosada no ya montado en una tanqueta o a caballo de un general bigotudo como era costumbre, sino esta vez de la mano del voto. Proviene de una de las familias de nuevos ricos (bien ricos). Es de esos que a base de una ubicación estratégica para acomodarse en la siempre codiciada órbita de los negociados con el fisco, hicieron una fortuna millonaria en apenas un par de generaciones.

Edición N° 14

A Vencer (junio-2016)

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Editorial A Vencer, edición de junio, elaborada junto con Hombre Nuevo | El gobierno de los CEOs

Las trapisondas del grupo Macri, amamantándose de la teta estatal, demuestran un apetito difícil de saciar. Incluyen la estatización de deuda privada de sus empresas en dictadura, el contrabando y evasión fiscal mediante SEVEL en los 90, la privatización del correo en los 2000 y la obra pública en constructoras como IECSA o la intermediación en la compra de material ferroviario chino durante el kirchnerismo… una relación estructural, y no un noviazgo pasajero.

Escenas del grotesco criollo

Como en una suerte de sainete o de grotesco criollo, obras teatrales por lo general humorísticas y sencillas, se sucede un desfile de personajes y hechos pintorescos. Solo que en este caso, las consecuencias son más bien trágicas. A diferencia de esas piezas dramáticas, protagonizadas por inmigrantes pobres y que explotaban el costumbrismo, los que acaparan la escena en este caso son actores de la otra vereda social.

Acá el grotesco lo ejercen con total impunidad los gerentes de los monopolios, ahora funcionarios sin mediaciones; lo practican los yuppies de camisa desabrochada, anunciando despidos en nombre de la modernización del Estado; lo hacen los personeros de las multinacionales decretando tarifazos que los benefician de éste y aquel lado del mostrador, como apoderados en el Estado de las empresas… y como accionistas directos. Es el espectáculo de un poder que gobierna para los ricos.

¿Cómo entender, sino como parte de esa gran puesta en escena, que el presidente haya vetado una ley que trataba de morigerar tímidamente los despidos, y que para anunciarlo haya elegido la planta de la avícola Cresta Roja? Allí un puñado de personal de la firma, se prestó a la parodia acompañando al presidente: les tocó la parte del decorado. Lo cierto es que la empresa, cuyos trabajadores fueron un emblema de lucha, hoy se está volviendo un símbolo de precarización y despidos, con un tercio de los empleados en la calle, y el resto cobrando menos que hace seis meses.

¿Cómo entender sino como una remake del menemismo, momento cúlmine de la genuflexión y la lamida de botas al imperio, el montaje comunicacional para que cada anuncio de Macri supere al anterior en bufonería y cinismo? La visita del mandamás norteamericano en pleno aniversario del golpe, o el discurso proyanqui y neoliberal en el año del bicentenario de la independencia, caben también en esta pieza lamentable.

De rodillas ante el empresariado

Según Macri, "Durante los últimos cinco años el empleo no creció porque el Estado se convirtió en una traba para que las personas y las empresas desarrollen sus iniciativas". El discurso del gobierno es ofensivo por lo burdo. Se evidencia en la quita de subsidios traducida en tarifazo para los laburantes, a la par que se subsidia a un emporio de la comida chatarra, con condiciones laborales de chatarra.

Mc Donald's, que ostenta una emblemática precarización laboral y una persecución sindical extrema, ha firmado un convenio para emplear jóvenes por 30 hs. semanales a $ 4.500 al mes. Contará con el aporte estatal en otros $1.000.

La empresa que abona salarios paupérrimos, pagará ahora sueldos por debajo del ya depreciado salario mínimo: cerca de U$S 2,5 la hora. Algo bastante lejano a los ya escasos u$s 10 que pagan en EE.UU., donde abonan los sueldos más bajos del mercado laboral. Los 5.000 puestos de empleo con nula calificación y miseria salarial prometidos poco empardan los ya casi 200.000 despidos en el año en curso.

Pero la nariz de payaso va pasando de mano, y si ayer la usó el presidente para anunciar un acuerdo con una hamburguesería, hoy le toca colocársela al ministro de Hacienda. "Quiero pedir disculpas por los últimos años. Sé de los abusos que han sufrido los capitales españoles y les agradezco la paciencia", dice ante empresarios ibéricos en un foro en el Hotel Ritz de Madrid. Estatizar una empresa, pagando una indemnización con sobreprecios, sería juzgado como una ofensa de la que esta gestión quiere desligarse, motivo por el cual cabe arrodillarse sin escalas ante la que fuera nuestra madre patria. Los festejos del bicentenario de la independencia parecen estar en marcha.

La república amarilla

El grotesco criollo se despliega. ¿O no lo es acaso un gobierno que llegó embanderado en la cruzada anti-corrupción, que supuestamente vino a barrer con el para nada imaginario tendal de negociados que dejó el kirchnerismo, pero que no da abasto para barrer su propia mugre bajo la alfombra? ¿Cómo ocultar ya las cuentas en paraísos fiscales que le brotan a sus funcionarios como un sarpullido? ¿Qué lugar ocupa el discurso republicanista y contra "la grieta", cuando de la mano de Ritondo, la disputa narco entre la vieja y nueva guardia de la bonaerense está a la orden del día, o las patotas de punteros y barrabravas del PRO apalean y acuchillan ante las cámaras en Lanús o en Las Boca sin demasiado costo?

Completan este verdadero esperpento un elenco de burócratas sindicales que, de golpe pasan a ser fieles defensores del poder de veto presidencial, y respetuosos de sus facultades constitucionales. A las declaraciones del acomodaticio Caló, que minimiza los despidos que se ensañan con sus afiliados, le corresponde el silencio de Moyano o la abierta complicidad de los Barrionuevo, Venegas o Andrés Rodríguez de UPCN… este último, antes menemista, luego kirchnerista, y ahora cómodo ante el cambio de firma y socio ejecutor de los despidos en el Estado. Papel secundario cumplen las CTA, timoratas y dubitativas, que luego de ejercitarse en la desmovilización y la disputa de aparatos durante años, ahora se muestran impotentes para dar una pelea a fondo aunque quisieran… cosa que tampoco ocurre.

Para forjar una alternativa de los trabajadores

Mientras los gobiernos nacional y provinciales ejecutan los despidos y la represión sin piedad; mientras en Tierra del Fuego o Santa Cruz los empleados públicos resisten las arremetidas de los gobiernos locales del FpV, no muy distintas de las que aplica el PRO a gran escala, cabe plantearse con claridad algunas premisas: la miseria económica, social y moral que genera el gobierno, no es otra que la miseria de un sistema, la miseria capitalista.

Pese al recrudecimiento del ajuste, nuestro norte (y nuestro aporte) debe ser la pelea abnegada por la superación del orden actual de cosas. Lejos de la añoranza a las dádivas del capital al trabajo; lejos de elevar en un altar el "Estado benefactor" o su caricatura durante la "década ganada"; lejos de los "Frentes Ciudadanos" con el PJ y con sectores desplazados del empresariado y su elenco político, o de los coqueteos con la Iglesia Católica… Lejos de todo eso, debemos pregonar, pero sobre todo ejercer, la unidad más amplia posible de los que luchan en las calles, para defender nuestros derechos. A la vez, la unidad de todos los revolucionarios, para trazar una perspectiva estratégica que supere el capitalismo, ese gran promotor de miseria para la humanidad, gobiernen ajustadores más o menos insaciables.

En este sentido, y haciendo uso de la poco habitual primera persona en estas páginas, cabe mencionar un dato para nada menor. Como se ha dicho: dar un paso concreto y firme por la unidad, vale más que mil volantes invocándola. Estas líneas, a modo de nota editorial, llevan en este caso la firma de dos organizaciones que venimos compartiendo la calle, coincidiendo en distinto grado en la militancia sindical, estudiantil, juvenil, de género, cultural, antirrepresiva… uniendo por abajo parte de una identidad compartida, que se referencia dentro de quienes reivindicamos el leninismo leído desde las experiencias latinoamericanas, de quienes levantamos las banderas del Che, del PRT y las de quienes pelearon decididamente por el socialismo en nuestro continente.

Nuestra apuesta es por la unidad en la calle, contra los ajustadores y sus plazas valladas y rodeadas de milicos. Pero también por forjar pacientemente una alternativa política de los y las trabajadores.

Los que encaramos esta pelea, lo hacemos a fondo. También en ese sentido entendemos la unidad. Por eso no la concebimos como un acuerdo de cúpulas, sino como un proceso real y genuino, sobre el cual venimos caminando a paso firme y con pleno compromiso.

La lucha, en la etapa actual, contra un gobierno grotesco pero acentuadamente antipopular, nos demandará esfuerzos y audacia; nos insumirá sacrificios y sinsabores. Pero se sabe: los sainetes son piezas breves. Dependerá del pueblo que el grotesco actual pueda o no durar mucho.

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