Nuevo sitio Vivas nos queremos 2 Junio 2016

Este 3 de junio gritamos: ¡Ni Una Menos!

Pasó un año del masivo “Ni Una Menos”. Es momento de preguntarnos, ¿qué saldos, cambios y tareas nos dejó al movimiento de mujeres y diversidades? Es necesario pensar de qué manera nos seguimos organizando para terminar con las violencias y trazar las perspectivas para esta nueva etapa.

Edición N° 14

A Vencer (junio-2016)

A Vencer

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Vivas nos queremos | Este 3 de junio gritamos: ¡Ni Una Menos!

Hace un año, los asesinatos de Chiara Paez y de Melina Romero funcionaron como salto a la escena mediática de una problemática de gravedad para las mujeres de nuestro país: cada 26 horas muere una mujer por violencia machista (no hay estadísticas oficiales, por lo que se calcula que el número es mayor). La campaña Ni Una Menos, surgida por la iniciativa de un grupo de mujeres periodistas de diversos perfiles políticos, canalizó la exigencia de que no haya ni una muerta más por femicidios, y reflejó un reclamo que desde el movimiento de mujeres, el feminismo y las organizaciones de izquierda y del campo popular hemos logrado poner en agenda tras años de organización, resistencias y luchas en las calles.

Si bien el alcance mediático se debió, en gran medida, a la perseverancia en llevar el debate sobre las violencias hacia las mujeres a los distintos lugares donde estos espacios construimos, fueron múltiples y muy heterogéneos los sectores que levantaron la consigna y que convocaron a la concentración de aquel entonces. La consecuencia fue una movilización extraordinaria en diversas partes del país con muy dispar concurrencia: desde los movimientos de izquierda y combativos hasta la más recalcitrante derecha, que usó el "Ni Una Menos" como pantalla para disfrazarse de defensora de los derechos de las mujeres y trató de esconder sus responsabilidades respecto de la actual situación de las mujeres.

Lo que nos dejó y lo que falta

A pesar de que el Ni Una Menos nos dejó un saldo más que positivo, ya que la violencia hacia las mujeres se impuso como una realidad imposible de negar y se logró visibilizar, al menos en parte, que los femicidios constituyen el desenlace trágico y la expresión más extrema de una larga cadena de violencias que sufrimos las mujeres todos los días, todavía hay muchísimo camino por recorrer y muchas reivindicaciones por las cuales salir a pelear. La masividad del Ni Una Menos de hace un año no nos garantiza nada. Si bien hoy los femicidios y las violencias hacia las mujeres son una realidad admitida, es común que se escindan estas prácticas de la violencia patriarcal que día a día se ejerce desde el Estado y sus instituciones, los gobiernos patronales de turno, los medios masivos de comunicación y la Iglesia. Tampoco se logró instalar la idea de que no se trata de violencias aisladas y casuales, sino de prácticas necesarias para el disciplinamiento de las mujeres, para que cumplan un rol social sin cuestionamientos ni objeciones.

Lamentablemente las políticas de Estado, del gobierno anterior y del actual, no fueron acordes a la gravedad del problema. Algunos claros ejemplos de esto son: la ley nacional 26.485, que reconoce el derecho a una vida libre de violencias, pero que no cuenta aún con su partida presupuestaria; o los diversos decretos de emergencia en materia de violencia hacia las mujeres, que tampoco implican políticas decididas contra la misma. La negativa a legalizar el aborto por parte de los partidos patronales, posición fuertemente influenciada por la Iglesia Católica, tiene como consecuencia 300 femicidios anuales de mujeres pobres que mueren por abortos clandestinos. La mayoría de las veces las mujeres asesinadas realizan múltiples denuncias previamente, las mismas suelen ser ninguneadas desde las instituciones estatales que debieran protegerlas; luego, la justicia se hace cómplice de los violentos, y los deja libres la mayoría de las veces.

La participación de las fuerzas policiales en el sostenimiento de las redes de trata es otra realidad innegable, y también da cuenta de cuál es el rol estatal en la reproducción de las prácticas machistas y patriarcales, y cuáles son los intereses que representa. Los medios masivos de comunicación siguen reproduciendo el rol de las mujeres como madres y objeto sexual al cual poseer, comprar, conformar con ropas y lujos, y las muestra como únicas responsables de los quehaceres domésticos y de los cuidados de los otrxs. Como puede verse, el varón femicida es el último eslabón de una larga cadena de violencias machistas.

En la actual situación del pais, el escenario no se muestra para nada alentador: los derechos del pueblo trabajador, y sobre todo de las mujeres, se ven avasallados con el desmantelamiento del PNSSyRR (Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable), y la politica de ajuste y represión del macrismo. Esta politica se caracteriza por ser la continuidad y profundización de las del gobierno anterior.

Organizarnos y luchar en unidad

A un año de la masiva concentración, que este año se convirtió en marcha, volvemos a encontramos en las calles diciendo: ¡basta de violencias hacia las mujeres!, y el grito - que ahora contiene más voces - y es cada vez más fuerte por Chiara, por Melina, por Marita, por Laura; por todas aquellas que el machismo, expresión del patriarcado, nos quitó, todas aquellas que por los golpes del violento y la desidia del Estado son una más.

Corren tiempos en los cuales es urgente la unidad de acción, necesitamos ser cada vez más para golpear con un sólo puño. Pero la unidad que necesitamos es la de las organizaciones en lucha, la de aquellos y aquellas que nos encontramos día a día en las calles, en los barrios, en los sindicatos; construyendo la sociedad que queremos. Por eso, creemos fundamental que la lucha contra los femicidios sea independiente del gobierno y las autoridades e instituciones que cotidianamente garantizan la muerte de mujeres e identidades no hegemónicas. La tarea es seguir organizándonos desde abajo y construyendo un feminismo revolucionario en los barrios, en nuestros lugares de trabajo, estudio y militancia.

Este 3 de junio volvemos a marchar contra todas las formas de violencia, volvemos a exigir que no nos falte ni una mujer más. Sólo en unidad, con organización y lucha en las calles podremos avanzar en la construcción de una sociedad en la que las opresiones y la explotación a las que nos someten el Patriarcado y el Capitalismo sean un mal recuerdo.


¡Ni una menos!

¡Basta de violencias hacia las mujeres! ¡Si tocan a una, nos movemos todos/as!

¡Basta de impunidad a femicidas y violentos!

¡Justicia para todas las mujeres muertas por violencia machista!

¡El Estado es responsable!

¡Presupuesto para la implementación real de la "Ley contra todo tipo de violencias hacia las mujeres"!

¡Nuestros cuerpos no se tocan, no se violan, no se matan!

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Izquierda Revolucionaria
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Izquierda Revolucionaria